Prepárate para el primer bronceado de la temporada

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Después de meses cubierta, nuestra piel está  blanca y apagada, por lo que antes de exponernos al sol, necesitamos proporcionarla una atención extra.

Lo primero para asegurarnos de que el bronceado se produzca de manera uniforme es realizar una buena exfoliación. El objetivo es deshacernos de las primeras capas de piel muerta que siempre se acumulan en las superficie por la agresión de los agentes externos a los que nos vemos expuestos.

Para ello, lo más recomendable es un buen tratamiento de peeling que nos deje listos para broncearnos. Sin embargo, también podemos usar un guante exfoliante cada vez que nos duchemos pero con cuidado a la hora de secarnos con la toalla. En vez de restregarla, lo mejor es que nos demos pequeños toques con ella para evitar dañar la piel sensible.

Tenemos que asegurarnos detener nuestro cuerpo y sobretodo las zonas que más vayamos a exponer al sol, bien depilado. Si no hemos realizado el anterior proceso correctamente, tanto cera como cuchillas pueden levantar justo la capa de piel que ya estaba empezando a coger color. Es por eso, que en estos casos lo mejor es la depilación láser que no requiere de ningún producto o utensilio en contacto directo con la piel.

Por último pero no menos importante, la hidratación es clave. Aunque el calor nos ayudará con ello, asegúrate de beber por lo menos dos litros de agua al día y consumir mucha fruta.

Una alternativa genial para combinar con el bronceado natural son nuestras cabinas de Rayos UVA. Ofrecen la oportunidad de obtener un bronceado rápido sin exponernos a los rayos UVB que son los más dañinos para la piel. Confía  en  broncearte de  forma segura y cómoda en nuestro centro especializado.